Con más de 60% de generación renovable y una demanda eléctrica en expansión por minería, data centers y desalación, el sistema eléctrico chileno enfrenta en 2026 un punto de inflexión donde transmisión, almacenamiento y señales regulatorias serán determinantes.

El sector eléctrico chileno atraviesa una fase crítica de su desarrollo, marcada por la acelerada incorporación de energías renovables, crecientes restricciones del sistema de transmisión, desafíos de seguridad operativa y un marco regulatorio en evolución. Este escenario exigirá, según especialistas, decisiones cada vez más sofisticadas por parte de empresas generadoras, grandes consumidores de energía y también de las nuevas autoridades de gobierno que asumirán en marzo, bajo la administración del presidente electo José Antonio Kast.

De acuerdo con cifras del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), durante 2025 se produjeron cerca de 87 TWh de energía eléctrica, de los cuales un 63% provino de fuentes renovables, con una participación creciente de generación solar y eólica. Este avance ha permitido reducir emisiones y diversificar la matriz, pero también ha introducido mayor volatilidad de precioscongestiones en la red y vertimientos de energía.

A ello se suma la expectativa de crecimiento de la demanda eléctrica, impulsada por la minería, la industria y nuevos actores intensivos en consumo energético, como los data centers y las plantas desaladoras, lo que incrementa la presión sobre la infraestructura existente y refuerza la necesidad de una planificación más rigurosa del sistema.

En ese contexto, la interpretación adecuada de las señales de mercado, regulatorias y de costos reales se vuelve un factor crítico para la competitividad de los actores del sector.

“El sistema eléctrico chileno ha avanzado de manera significativa en su transición energética, pero hoy es también un sistema más complejo. De cara a 2026, el principal desafío será integrar de manera consistente la operación y la planificación del sistema, asegurando que las señales de mercado sean las correctas para permitir una toma de decisiones eficiente”, señaló Iván Rudnick, director de Systep.

Almacenamiento y transmisión, ejes críticos del sistema eléctrico

Durante 2026 y parte de 2027, el sistema eléctrico deberá enfrentar una mayor penetración de energías renovables, en un contexto donde persisten limitaciones estructurales en transmisión. En este escenario, los Sistemas de Almacenamiento de Energía (SAE) comienzan a consolidarse como un componente clave, tanto asociados a centrales renovables como en esquemas stand-alone.

Desde Systep indican que estos sistemas cumplen un rol relevante en arbitraje de energíaservicios complementarios y mitigación de congestiones, convirtiéndose en una herramienta estratégica para enfrentar los desbalances horarios y territoriales del sistema.

En paralelo, el ingreso de nuevos patrones de consumo —vinculados a data centers, minería con metas de descarbonización y desalación— introduce presiones adicionales sobre la transmisión a nivel local y sistémico. “El ingreso de data centers, el aumento de la demanda minera y el desarrollo de plantas desaladoras introducirán nuevos patrones de consumo que presionarán los sistemas de transmisión”, advierten desde la consultora.

Decisiones estratégicas para generadores y grandes consumidores

Para los generadores, el análisis de proyectos en 2026 deberá incorporar una visión más integrada del sistema. Desde Systep señalan que será clave anticiparse y definir cómo integrar el almacenamiento dentro de la estrategia comercial y operativa, así como poner en valor los vertimientos, ya sea mediante arbitraje, servicios complementarios o un redimensionamiento óptimo de la capacidad renovable–BESS, acorde a la capacidad efectiva de la red.

Este análisis deberá considerar, además, variables de largo plazo como la convergencia de costos marginales horarios, el riesgo de reducción de pagos por capacidad y eventuales ajustes regulatorios que puedan afectar las fuentes de ingresos de los sistemas de almacenamiento.

Por el lado de los grandes consumidores, especialmente compañías mineras, centros de datos y plantas desaladoras, el foco estará en estructurar correctamente las estrategias de conexión, considerando localización y nivel de tensión. En minería, en particular, cobrará relevancia el fortalecimiento de la confiabilidad, mediante generación detrás del medidor y el análisis de esquemas de desprendimiento de carga por baja frecuencia.

Análisis avanzado y planificación en un entorno incierto

Según Systep, los próximos años estarán marcados por la necesidad de contar con análisis más profundos y herramientas avanzadas, que permitan evaluar escenarios de inversión, contratos eléctricos, tarifas y riesgos operacionales en un entorno de alta incertidumbre.

La consultora ha apoyado a empresas generadoras y grandes consumidores en ámbitos como evaluación de proyectosanálisis tarifario y regulatorioplanificación del sistema, estudios eléctricos y análisis estructural del mercado, incorporando además herramientas de inteligencia artificial para el monitoreo continuo del sector.

En ese contexto, destacan que hoy las empresas no solo deben cumplir la normativa, sino comprender cómo se comporta el mercado en distintos escenarios y cómo esas dinámicas impactan sus costos y decisiones estratégicas.

De cara a 2026, el desafío del sector eléctrico chileno será avanzar en la transición energética, manteniendo el equilibrio entre sostenibilidad, seguridad de suministro y competitividad económica. Para ello, la planificación, el fortalecimiento de la transmisión y la integración efectiva del almacenamiento serán elementos centrales en un mercado cada vez más exigente y complejo.