
El sistema eléctrico chileno registró en marzo de 2026 un desempeño marcado por señales mixtas, combinando un aumento en la generación con una caída relevante de los costos marginales, en un contexto de menor disponibilidad hídrica y crecientes desafíos estructurales en transmisión y flexibilidad.
De acuerdo con el reporte mensual con las cifras de febrero de Systep, la generación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) alcanzó los 7.389 GWh, lo que representa un incremento de 10,1% respecto a febrero y un alza de 1,7% en comparación con marzo de 2025.
Este crecimiento se dio en un escenario de debilitamiento hidrológico, con una caída de 45,2% en la energía embalsada respecto al año anterior, situándose además por debajo del promedio histórico.
La menor disponibilidad de agua incidió en cambios en la matriz de generación, con una reducción de la participación hidroeléctrica y un mayor protagonismo de fuentes como la solar, el gas y el carbón. En particular, la generación solar aumentó 22% interanual, consolidando su posición como uno de los pilares de la transición energética.
En paralelo, los costos marginales mostraron una caída significativa en términos interanuales. En la barra Crucero 220 se ubicaron en US$33,1 por MWh, lo que implica una disminución de 38,8% respecto a marzo de 2025.
No obstante, el comportamiento fue dispar dentro del sistema: en Alto Jahuel 220 los costos alcanzaron US$40,8 por MWh, evidenciando diferencias explicadas principalmente por congestiones en los sistemas de transmisión entre el centro y el sur del país.
El informe también da cuenta de un cambio estructural en la expansión del sistema eléctrico, con un fuerte impulso del almacenamiento. Para los próximos 12 meses se proyecta la entrada en operación de más de 7.300 MW de nueva capacidad, de los cuales cerca de 4.586 MW corresponden a sistemas de almacenamiento (BESS).
En la misma línea, el plan de obras muestra que el 63% de la capacidad en construcción está asociada a esta tecnología, reflejando su rol clave para gestionar la variabilidad de las energías renovables.
Pese a estos avances, persisten limitaciones operacionales. En febrero de 2026 se registraron 595,8 GWh de energía renovable vertida, cifra 44,8% superior a la del mismo mes del año anterior, lo que evidencia restricciones en transmisión y la necesidad de mayor flexibilidad del sistema.
En cuanto a la inversión futura, los proyectos de generación en evaluación ambiental alcanzan los 14.190 MW, con una inversión superior a los US$20.000 millones, destacando el crecimiento de iniciativas híbridas que combinan generación renovable con almacenamiento.
El reporte también advierte sobre nuevas presiones desde la demanda, particularmente por la electromovilidad. Las ventas de vehículos eléctricos en Chile han crecido con fuerza en los últimos años, pasando de 856 unidades en 2021 a 8.754 en 2025, con un impulso adicional en 2026 tras el alza en los combustibles. Aunque su participación aún es baja, su expansión podría tensionar el sistema si no se gestiona adecuadamente la carga.
Hacia adelante, Systep proyecta un crecimiento acotado de la demanda eléctrica, del orden de 0,12% interanual, en un escenario que seguirá condicionado por la hidrología, los precios de los combustibles y la evolución de la infraestructura. En este contexto, el sistema eléctrico chileno enfrenta el desafío de acelerar inversiones en transmisión, almacenamiento y gestión de la demanda para sostener la transición energética con seguridad y eficiencia.


